Si las series anteriores de los Sonidos sugieren un tiempo que transcurre armoniosa y cadenciosamente, los gongs, sobre todo cuando penden del techo solemnes y solitarios, sugieren un golpe estridente, de interrupción, una pausa dentro del tiempo.

Después, a través de la serie aparecen elementos y maneras de hacer propias de la artista.

Las formas circulares de los gongs se suman a círculos y curvas que pueblan la obra de Susana Lescano siempre con la connotación de lo puntual y ordenado, de una unidad interna que se vincula a lo armonioso.

Esa unidad interna está siempre subrayada (o problematizada?) por formas interiores que la escinden o atraviesan.

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